sábado, 19 de julio de 2008

Corramos a ponernos a cubierto


Se acabó el socialismo, todo es zapaterismo

En mayo del 79, en el 28 Congreso, Felipe González forzó al PSOE a que abandonara el marxismo como ideología. Este fin de semana en Madrid, en el 37 Congreso, Zapatero ha escenificado otro abandono: el PSOE deja de ser un partido socialdemócrata y se convierte en un partido zapaterista, o sea, radical. Hace del laicismo agresivo y de la destrucción de la tradición occidental, a través de los denominados nuevos derechos, su seña de identidad. "Es pues este Congreso una ocasión para ensanchar derechos", dijo en su intervención de conclusión.

Zapatero en 2000 sólo consiguió la secretaria general por una diferencia de nueve papeletas. Ocho años después, y tras dos victorias electorales, el partido está a sus pies. Reelegido por el 98,53 por ciento de los votos, puede sepultar el socialismo. Aparentemente el Congreso no ha producido una gran modificación en las referencias programáticas. Incluso hay quien defiende que se ha optado por la moderación. Las enmiendas iniciales a la ponencia reclamaban una apuesta decidida por un cambio de la regulación del aborto, el apoyo a la eutanasia y una política aún más laicista. El exitoso marketing y la buena puesta en escena del Congreso ha difundido una versión suave de lo sucedido: "sólo" ha salido adelante la ley de plazos para el aborto. Lo cierto es que el aborto se convierte en un derecho. Se produce así una modificación sustancial de lo que contenía el programa electoral con el que los socialistas concurrieron a las elecciones del 9 de marzo.

En política religiosa no se reclama la supresión de los funerales de Estado, pero sí la supresión de los símbolos religiosos de los lugares públicos y, lo que es más importante, se considera una "anomalía histórica" el modo en el que la Constitución del 78 menciona, al hablar de las relaciones Iglesia-Estado, la colaboración con la Iglesia Católica. La nueva Ejecutiva Federal, hecha a medida de Zapatero, incorpora a Álvaro Cuesta nada más y nada menos que como secretario de Libertades Públicas y Ciudadanía. Cuesta ha encarnado en los últimos años la posición más radical en el partido contra una laicidad positiva. Es el autor del manifiesto de 2006, que en su momento no quiso asumir la dirección del PSOE, en el que se considera a los monoteísmos una amenaza para la libertad y la convivencia pacífica.

En la Ejecutiva está también Eva Almunia, la secretaria de Estado de Educación, una de las mujeres que ha combatido más la clase de religión y los centros de iniciativa social. En movimientos sociales continua Pedro Zerolo, protagonista este fin de semana también en las celebraciones del Orgullo Gay. Y de tercera, secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín. Con 31 años, uno de los exponentes más ideologizados de su primer Gobierno. ¿Quién dijo moderación? "El cambio que invocamos va más allá de la alternancia de gobierno", responde Zapatero.